Como cualquier relación, la amistad necesita tener unos límites tanto físicos como emocionales. Sin ellos, los amigos pueden sentirse incómodos. Y, aunque por lo general, estos límites surgen de manera natural, en algunas ocasiones alguno puede pasarse de la raya. También puede ocurrir que una persona no esté dispuesta a ceder tanta intimidad como el otro espera o necesite que se respeten ciertos aspectos de su vida que no desea compartir, o que considere que hay cosas que sobrepasan la relación. Puede tratarse de cosas tan simples como llamar antes de ir a tu casa o llamar a la puerta antes de entrar en tu habitación, o cosas más íntimas, como hablar de ciertos temas personales o intervenir en situaciones con terceros.

¿Necesitas establecer límites con tus amigos y no sabes muy bien cómo hacerlo?  ¿Crees que te estás pasando y tu amigo se muestra molesto, y no sabes hasta dónde puedes llegar? Aquí están algunas ideas para saber dónde están esos límites

En toda relación existen unos límites

Si bien cada amistad es diferente, hay ciertas cosas que nunca debemos hacer o decir con un amigo:

  • Evitar comportamientos verbal y físicamente abusivos
  • No hacerle ningún tipo de juego o chantaje emocional
  • No chismorrear a sus espaldas
  • No traicionarle para conseguir un beneficio propio
  • No herir sus sentimientos aparándose en la honestidad que le debes

Además de estas consideraciones universalmente conocidas (y que nos ayudan a determinar quién puede ser un buen amigo y quién un aprovechado), llega el momento de establecer otro tipo de límites, como el número de llamadas telefónica o mensajes (sms, email, mensajería, etc.) o las visitas a casa, por ejemplo, cuando consideres que tu amigo te demanda más de lo que estás disponible.

Establecer límites con sutileza

El problema surge cuando tienes que marcar los límites. Sabes que tienes que hacerlo, pero conseguirlo sin herir los sentimientos del otro puede ser una tarea delicada. Una forma de hacerlo es «dejar caer» de forma sutil lo que te parezca apropiado decir, sobre todo si sabes que tu manera de afrontar las amistades difiere un poco de lo que se hace en el entorno en el que te mueves.

Otra manera es, en el momento que surge la situación que quieres evitar, rechazar con suavidad lo que está pasando y/o explicarle que ese no es un buen momento. Una persona que insiste en reclamarte cuando no estás disponible o no quieres estarlo no es un buen amigo.

Aplicando límites

Establecer límites con los amigos es una cosa, pero asegurándose de que tus amigos respetan es otra. Mientras algunos límites pueden ser fáciles de cumplir  otros pueden caer en una especie de zona gris. Esto se debe a que cada uno tiene una idea diferente de lo que es cómodo para ellos, y muchas veces se actúa pensando en los gustos personales, y no en los del otro, simplemente porque no se entiende que pueda ser de otra manera.

Así, puede ocurrir que, haciéndolo con la mejor intención del mundo, el amigo parezca un pegajoso y un plasta. Por eso es vital buscar la manera de comunicárselo, recordando siempre la sutileza. Tal vez fuiste demasiado sutil al principio, pero eso no quiere decir que tengas que abusar de la confianza y ser un grosero.

Perdonar después de haber traspasado los límites de la amistad

Lleva tiempo encontrar estos límites sin que por ello la relación sea buena. Hay cosas que se pueden entender. Al fin y al cabo, la amistad es un proceso en el que dos personas se van conociendo y se van adaptando. Algunas cosas carecen de verdadera importancia, y otras necesitan de un proceso de diálogo que ayude a las partes a entenderse. Para eso, es importante ser paciente y amable.

Beneficios de ajustar los límites

Los límites están diseñados para las personas se sientas seguras y cómodas en una relación, y no están destinados causar tensión o para evitar que la relación profundice. Muchos de esos límites puede que se vayan aligerando con el tiempo, pero eso surgirá de manera natural.

Establecer límites en una relación no es como firmar un contrato de alquiler en el que se especifica que parte es la que puedes usar y de qué modo.

Los límites te permiten mantener tu independencia y ser tú mismo, y no embarcarte en una relación que puede resultar ser tóxica.

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