La motivación es esa entrega con la que afrontamos nuestras metas; no obstante, motivarse a uno mismo no es una tarea fácil, por lo que es habitual que frente a algunos obstáculos nos encontremos faltos de motivación. Los motivos pueden ser variados: desde una baja autoestima, a la ausencia de objetivos vitales o episodios de estrés en el trabajo. Y aunque resulta inevitable pasar por estas etapas, no debemos dejar de trabar en fomentar las técnicas de motivación que nos resulten más efectivas para que estos malos momentos no puedan con nosotros.

Aunque en la actualidad reine la motivación extrínseca (que proviene de fuera del individuo, como por ejemplo incentivos económicos o el reconocimiento de los demás), las técnicas de motivación que te reportarán mayores beneficios son aquellas centradas en la motivación intrínseca; es decir, aquella motivación asociada a la autorrealización y al crecimiento personal. Si quieres ahondar en esta cuestión y comenzar a disfrutar de los beneficios de una motivación intrínseca, no te pierdas las 10 técnicas de motivación que han sido probadas científicamente y que siguen a continuación.

10 Técnicas de motivación científicamente probadas

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1. Encontrar el verdadero significado de tus objetivos

La primera de nuestras técnicas de motivación es encontrar el significado oculto tras tus objetivos; es decir, desgranar cuál es la motivación intrínseca que sirve de motor para lograr tus propósitos. Puede que parezca algo difícil de averiguar (y, en ocasiones, lo es), pero uno de los recursos que puede resultarte más útil es el Método de los Tres Porqués. Por ejemplo, puede que te hayas propuesto seguir una dieta. ¿Por qué? (1) Porque quieres sentirte más atractivo. ¿Por qué? (2) Para encontrar pareja. ¿Por qué? (3) Porque quieres formar una familia. Entonces, formar una familia es tu motivación personal.

Así, tus objetivos deben ir en concordancia con tus valores personales, puesto que es la única manera en la que te sentirás cómodo cumpliendo con el compromiso y no te generarán una frustración desproporcionada, pues hay varias opciones de conseguirlo. Recordar el significado que se esconde tras tus objetivos te proporcionará una fortaleza mental mayor. En cambio, sin motivación intrínseca, tu compromiso dependerá siempre de recompensas externas.

2. Diferenciar la desmotivación de la pereza

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Tenemos una clara tendencia a juzgarnos a nosotros mismos y a los demás como personas perezosas; sin embargo, es probable que nos equivoquemos en la mayor parte de las ocasiones, ignorando que se trata de una cuestión de desmotivación.

Por ello es necesario establecer una diferencia entre la pereza y la desmotivación: mientras que la pereza responde a una cuestión más bien física y emocional completamente independiente de la motivación, la motivación puede generarse simplemente por no saber cómo lograr los objetivos. Así, sabrás cuándo te está afectando una cosa u otra y ponerme remedio.

3. Eliminar las distracciones en tus momentos productivos

Las distracciones innecesarias pueden llegar a dañar nuestras vidas sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Una distracción, por mucho que sea corta, te descontextualiza por completo de un momento de productividad. Tanto es así, que diversos estudios han demostrado que una interrupción de pocos minutos puede terminar derivando en horas desaprovechadas.

Sobra decir que en la actualidad el elemento de distracción por excelencia es el teléfono móvil: cualquier llamada o notificación provoca que casi de forma automática dejemos de prestar atención para dárselo a algo completamente irrelevante. Por ello, en tus momentos de productividad de cara a tus objetivos lo más recomendable es que elimines cualquier fuente de distracción.

4. Separar tus metas personales en pequeñas etapas

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Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que el progreso continuado es la mayor fuente de motivación que podemos recibir los seres humanos, y que es precisamente en los momentos que nos sentimos más estancados cuando solemos abandonar nuestros objetivos.

Para ello, se ha propuesto una solución que consiste en la fracción de nuestras metas personales en etapas más pequeñas, marcando objetivos diarios, semanales o mensuales que aumenten nuestra sensación de logro progresivo. Por ejemplo, si simplemente acudimos al gimnasio, esto no incluye ningún progreso, mientras que marcarnos pequeños avances rutinarios aumenta nuestra sensación de mejora (la primera semana hacer 20 minutos de cinta, la segunda semana aumentar la velocidad con que corremos, etc…). A medida que vayamos cumpliendo los pequeños objetivos, nos iremos acercando a nuestra meta.

5. No visualizar los objetivos, sino el camino para conseguirlos

De lo muy extendido que está, parece ya una verdad universal el hecho de que para lograr un objetivo debes visualizarte cumpliéndolo. Sin embargo, nada se encuentra más lejos de la realidad: cuando nos visualizamos consiguiendo una de las metas propuestas, nuestra mente, incapaz de diferenciar entre realidad y ficción, se relaja con una sensación de satisfacción imaginaria.

Siendo así, lo que debes hacer no es visualizar el objetivo, sino visualizar el proceso que seguirás para lograr tu meta. De hecho, deberás otorgarle especial importancia a recrear los momentos en los que corres el peligro de romper tu compromiso, para cuestionarte por qué lo harías, valorar si te merecería la pena y fortalecerte para no caer en la tentación.

6. Evita caer en la paradoja de las recompensas

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A menudo tenemos la costumbre de premiarnos por haber cumplido con nuestro objetivo durante un período de tiempo determinado. Sin embargo, debes tener en cuenta que cuando te recompensas, en realidad lo que haces es sustituir tu motivación intrínseca por la motivación extrínseca (en este caso, con tus caprichos pasajeros).

De esta manera, y a pesar de que creas merecerlo, tus recompensas son un atentado directo contra la realización de tu objetivo, reduciendo también tu motivación a largo plazo por no mostrar una evolución exponencial respecto a tus logros. Tanto es así, que las recompensas pueden incluso traer consecuencias negativas, como por ejemplo incrementando súbitamente tu azúcar con un trozo de pastel después de unos días a dieta. Así que recuerda valorar los efectos que pueden tener en ti esas recompensas.

7. Sustituir el positivismo por el realismo

Cuando a la mayoría de las personas les invade un sentimiento de desánimo encuentran su solución más inmediata con reafirmaciones sobre su persona, del estilo: “yo puedo hacerlo”. Sin embargo, este pensamiento positivo sin fundamentos ni reflexión puede traer consecuencias tan negativas como el pesimismo y carecen completamente de utilidad.

Existen otras estrategias mucho más sanas y fiables para permanecer motivado en momentos de desmotivación: en lugar de repetirte que puedes conseguir tus metas, pregúntate si realmente puedes. Y es que diversos estudios afirman que quienes se cuestionan tienen, por norma general, más éxito que aquellos que simplemente se reafirman sin pasar por ningún proceso de valoración.

8. Ejercitar tu fuerza de voluntad con actividad física

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El compromiso con la realización de una actividad física no solo reporta beneficios físicos y emocionales, sino que permite que entrenemos nuestra fuerza de voluntad. Siendo capaz de cumplir con un ejercicio diario podrás reforzar tu confianza en tu capacidad de superación y afrontar los retos con un mayor empuje.

Te recomendamos además incluir la meditación en tus rutinas habituales, ya que gracias a ella lograrás un mayor control sobre tus emociones. Según investigaciones médicas, entre los principales beneficios de la meditación encontrarás tu resistencia a los impulsos irracionales y un mayor mantenimiento de tus compromisos.

9. Seguir una alimentación adecuada

Y si el deporte es un factor clave para la motivación, seguir una buena alimentación es otra de las técnicas de motivación indispensables. Aunque pueda sorprenderte, el bienestar físico resulta indispensable para encontrar un equilibrio intelectual y emocional, especialmente en épocas que sufrimos estrés e intentamos paliarlo de forma consciente o inconsciente con la comida.

La relación entre la nutrición y la psicología se convierte en un factor muy relevante en nuestra sociedad, especialmente en momentos en que tenemos problemas para conseguir nuestros objetivos. Asegúrate de llevar una alimentación saludable abandonando la ingesta de azúcar y estimulantes para no contribuir a un mayor nivel de estrés.

10. Identificarte con tu Yo del futuro

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El motivo principal por el cual tenemos a procrastinar y a incumplir nuestras promesas es porque mantenemos la creencia de que en el futuro dispondremos de mayores facilidades que nos permitirán cumplir con nuestros compromisos; ya sea por medio de un mayor tiempo libre, una mayor voluntad o de motivación. Esto se explica por el hecho de que pensamos en nuestro futuro “yo” como alguien completamente distinto a nosotros en quien proyectamos nuestras esperanzas. Como consecuencia, dejamos nuestros compromisos para más adelante.

Siendo así, la última de nuestras técnicas de motivación radica comprender que nuestro yo del futuro seguirá enfrentándose a los mismos problemas con los que nos encontramos hoy. Tener en cuenta que no existe una verdadera diferencia entre ambos te ayudará a mantenerte motivado para rendir al 100% en tu presente.

Esperamos que te haya resultado interesante conocer nuestras 10 técnicas de motivación y que las pongas en práctica para notar una increíble mejora en tu rendimiento. Te animamos a que nos dejes tus impresiones en la sección de comentarios. Cuéntanos, ¿conocías toda la información proporcionada en el artículos? ¿Has detectado qué te hace sentir desmotivado? ¿Quieres compartir con nosotros técnicas de motivación que te resulten efectivas? ¡Estaremos encantados de leerte! 🙂

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