Cuando un amigo trata de una crisis de salud, ¿cómo respondes? ¿Eres compasivo? ¿Te molestas porque crees que se están poniendo paranoico? ¿Respetas sus deseos y su manera de manejar la situación? ¿Intentas convencerle de que tome una decisión diferente? ¿Te prestas a acompañarle y a ayudarle en lo que necesite? ¿Intentas restarle importancia para que no se preocupe tanto? ¿Le reprochas su manera de actuar?

Los problemas de salud pueden sacar lo mejor y lo peor de las personas, tanto del que sufre el problema como de los que están alrededor. Decir una palabra equivocada o centrarse en la negatividad de la noticia o de la actitud del enfermo pueden tirar por tierra una buena amistad de años. En este artículo vamos a tratar sobre cómo ayudar a un amigo en un momento complicado cuando se trata de un problema de salud.

5 maneras a ayudar a un amigo durante una enfermedad

A continuación encontrarás cinco maneras de prestar ayudar a un amigo para ayudarle a superar una crisis de salud. Los consejos son aplicabales tanto si el enfermo es él como un miembro de su familia.

1. Qué decir y cómo decirlo

Analizar tus palabras cuidadosamente antes de responder a un amigo cuando te comunique un problema de slaud. La selección de palabras así como el tono pueden hacerle sentir mal, incluso cuando todo lo que estamos tratando de hacer es que se sienta mejor. Recuerda que muchas personas, cuando están luchando contra una enfermedad, suelen manisfestar sus emociones de manera cruda y necesitan paciencia y respeto.

Para empezar, evita decir cosas como las siguientes:

  • «Estoy seguro de que no es nada.»
  • «Estas pruebas generalmente resultan negativas.»
  • «Eso es un procedimiento común.»
  • «Conozco muchos casos como el tuyo y al fin no fue para tanto»

Tu amigo probablemente ya ha escuchado todos los clichés y no necesita oírlo de ti, y no necesita a nadie más que minimice su terrible experiencia.

En su lugar, es mejor decir algo como:

  • «Siento mucho lo que está tratando con esto.»
  • «He pasado por algo similar y aunque resultó no ser nada, sé lo difícil que es esto. Da miedo».
  • «Me alegro que hayas confiado en mí y me gustaría ayudar. Cuenta conmigo siempre que necesites hablar o para ir contigo donde necesites».
2. Ser una fuente de apoyo emocional

Tu amigo podría estar muy preocupado y dándole vueltas a la terminología médica dando vueltas en su cabeza. No te molestes si sus emociones sufren altibajos. Muy probablemente, lo que necesita es alguien con quien desahogarse y que le permita sacar toda la rabia que lleva dentro, y más cuando su estado de salud no es de dominio público o necesita mantener las apariencias.

3. Respeta sus deseos

Algunos amigos le encanta hablar de sus problemas porque les ayuda a sentirse mejor, pero a otro no. Unos son pesimistas, pero otros permanencen optimistas. A unos no les gusta pensar en ello, y otros necesitan hablarlo. Unos optan por seguir los tratamientos y consejos médicos, pero otros optan por soluciones alternativas o prefieren no pasar por pruebas o intervenciones. Sea lo que sea, tu amigo necesita apoyo y comprensión, y no que le vuelvan loca la cabeza planteando otras opciones o criticando al sistema de salud o a los médicos, o incluso oyendo otras historias de enfermos para que «encontrar inspiración».

5. Ofrezca ayuda

Un error común es preguntar: «¿Hay algo que pueda hacer?» El problema es que tu amigo esté probablemente abrumado y no sea capaz de pensar en todo lo que pueda necesitar, y puede darle vergüenza pedir ayuda.

En su lugar, plantéales de forma clara y abierta algunas maneras en que puedes ayudar: acompañarle al médico, llevarle a algún sitio cuando lo necesite, hacerse cargo de sus hijos, etc. No esperes a que te pregunte.

Conclusiones

La amistad es maravillosa, pero no siempre es fácil. En los momentos duros es donde de verdad se ve la amistad y de qué pasta está hecha cada persona, y si una relación es lo que parecía. Superar una situación de este tipo afianza las relaciones personales y ayuda a tener esperanza.