Todo el mundo sabe lo beneficioso que es para la salud hacer ejercicio. Todo el mundo sabe también que cualquiera puede hacer ejercicio, independientemente de su edad o estado de salud, porque hay opciones para todos los gustos. Pero mucha gente tiene siempre alguna excusa preparada para no hacerlo.

En este artículo te vamos a mostrar las siete primeras razones que justifican que empieces ya a hacer ejercicio, tengas la edad que tengas. A los más jóvenes les pueden parecer razones lejanas, al menos algunas de ellas, pero aunque solo sea por crear el hábito y prevenir lo que puede pasar, merece la pena.

El ejercicio ayuda a prevenir enfermedades

A continuación encontrarás las siete primeras razones por las cuales deberías empezar a hacer ejercicio ya mismo.

1. El ejercicio ayuda a perder peso y a prevenir la obesidad

Perder peso es uno de los motivos que más mueve a la gente a hacer ejercicio. Y es completamente cierto. De hecho, varios estudio demuestran que el ejercicio es una de las herramientas más poderosas para perder peso, tanto los ejercicios cardiovasculares como los entrenamientos de fuerza.

2. El ejercicio ayuda a prevenir enfermedades del corazón

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, tanto en hombres como en mujeres (algo más en mujeres). El ejercicio realizado correctamente -hay que tener en cuenta la salud de cada uno- no solo ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, sino que pueden cambiar el funcionamiento del corazón, haciéndolo más fuerte y eficiente. La actividad física también puede ayudar estados que ponen a prueba el corazón, como tener sobrepeso, tener tensión arterial alta o estar muy estresado. El ejercicio puede incluso ayudar a recuperarse de los ataques al corazón y prevenir o reducir el riesgo de futuros problemas cardíacos.

3. Prevención y control de la diabetes tipo 2

La diabetes afecta a la forma que tiene el organismo de digerir los alimentos. Lo que ocurre es que el cuerpo no puede descomponer el azúcar, aumentando así los nivel de glucosa, lo que puede causar daños en el sistema nervioso, insuficiencia renal, problemas de visión y enfermedades del corazón, entre otros. La obesidad aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Como el ejercicio ayuda a prevenir la obesidad, este aspecto queda justificado. Pero, además, la actividad física ayuda a controlar los nivel de glucosa en sangre y a mejorar la sensibilidad de la insulina, la hormona que interviene en el aprovechamiento metabólico de los nutrientes

4. El ejercicio reduce la tensión arterial

La tensión alta contribuye a diversos problemas de salud de carácter cardiovascular, como los accidentes cerebrovasculares o la insuficiencia cardiaca. Bajar de peso y reducir el consumo de sal y alcohol son las mejores maneras de reducir la presión arterial. En este sentido, diversos estudios han comprobado que hacer ejercicio moderado durante 30 – 60 minutos de 3 a 5 día a la semana es suficiente para reducir la tensión arterial alta. El ejercicio puede incluso prevenir la hipertensión, algo natural a medida que nos hacemos mayores.

5. El ejercicio aumenta los niveles de energía

Estoy cansado.

Tengo mucha actividad durante todo el día y acabo reventado.

¡Lo que me faltaba, con todo lo que tengo que hacer!

Estas son excusas más que habituales para no hacer ejercicio. Pues por irónico que parezca, el ejercicio aumenta los niveles de energía, por lo que conseguiremos ser mucho más eficientes en las rutinas diarias o recuperar esa chispa que falta.

Los estudios demuestran que el ejercicio no solo incrementa la sensación de energía, sino que disminuye la sensación de fatiga. El ejercicio también enseña al cuerpo cómo producir más energía, por lo que es más eficiente en la quema de grasa.

6. El ejercicio reduce el colesterol LDL (colesterol malo) y aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno)

El sedentarismo es un factor de riesgo de cara a los niveles de colesterol. Sin embargo, un estudio ha encontrado que el ejercicio ayuda a reducir el colesterol malo y que aumenten los niveles de colesterol bueno simplemente caminando o trotando entre 15 y 20 kilómetros por semana. Otros estudios han encontrado que el trabajo por encima del 75% de la frecuencia cardiaca máxima (intensidad media-alta), es la mejor manera de aumentar el HDL y disminuir el LDL.

7. El ejercicio reduce el riesgo de accidente cerebrovascular

Aunque suene un poco redundante y repetitivo, dado todo lo que hemos dicho ya sobre este tema, merece la pena recordarlo por lo que ya hemos dicho antes: las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. Y ya que estamos, voy abundar más en este punto-.

Problemas como la apoplejía, la tensión alta o la diabetes tipo 2 se pueden prevenir haciendo ejercicio. Los derrames cerebrales también se pueden prevenir con la actividad física, ya que dos de los factores que se ven implicados (tensión alta y diabetes) se pueden prevenir con el ejercicio -el otro es el tabaquismo, pero eso es otra cuestión-.

Los estudios demuestran que las personas que permanecen moderadamente activas tienen un 20% menos de posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, porcentaje que aumenta cuando aumenta el nivel de actividad física. El ejercicio puede mitigar esos factores contribuyentes y puede ampliar el interior de los vasos sanguíneos, lo que contribuye a una mejor circulación. El ejercicio también puede ayudar a las personas que se recuperan de un accidente cerebrovascular.

Próximamente…

Como habrás visto, el ejercicio es muy bueno para la salud, y ayuda a prevenir las enfermedades más mortíferas para el ser humano. Tal vez podríamos haberlo resumido en un solo punto, pero cada uno por separado es ya una gran razón, puesto que cada persona es diferente y sufre “de lo suyo”. En las siguientes entregas encontrarás muchas más razones. Si tu salud física no te preocupa, tal vez encuentres otros motivos que puedas disfrutar más a corto plazo.

Continúa leyendo: 20 Razones para hacer ejercicio (II)

Imagen: Calibe Thompson