La vida de pareja no siempre es fácil, y muchas veces la complicamos sin necesidad dejando que salgan de nuestra boca cosas que nunca deberían haber sobrepasado los límites de nuestros pensamientos. Y es que, en muchas ocasiones, ponemos por delante nuestra necesidad de desahogarnos en vez de la buena marcha de una relación o la solución de un pequeño conflicto, y hacemos que nuestra pareja se convierta en la víctima de nuestro mal humor.

A continuación vamos a centrarnos en algunas de las cosas que jamás deberíamos decirle a nuestra pareja si deseamos de verdad avanzar en una relación, solucionar conflictos (aunque estos estés provocados o agravados por terceros) y vivir una vida feliz en común.

Lo que jamás deberías decirle a tu pareja

1. Tu madre es…

Lee los puntos suspensivos como te parezca. Porque da igual lo que le digas a tu pareja sobre su madre: sea lo que sea, estás perdido/a. Da igual que tu suegra sea la peor madre (y/o la peor suegra) del mundo, da igual que se haya portado mal con tu pareja. En todos los casos, la madre es sagrada. En muchos casos, conseguirás que se ponga de su parte.

Por lo tanto, si tienes algo negativo que decir sobre tu suegra, busca una manera delicada de hablarlo con tu pareja, sin ofensas ni enfados. Si no, hay formas mucho más sutiles de provocar que se dé cuenta de lo que hay sin necesidad de ser grosero y provocar un conflicto (o empeorarlo).

2. Eres un/a imbécil

Nadie es perfecto. Si tienes algo que recriminarle no le insultes, porque seguramente tu pareja piense lo mismo de ti, si no peor, y te lo diga como respuesta. Y así no se consigue nada, más que empeorar una situación que sea resolvería de forma mucho más sencilla hablando del origen del malestar o del problema.

En cualquier caso, insultar constantemente al otro es una forma de lenguaje abusivo que que puede corroer tanto la autoestima de tu cónyuje como de la opinión que tiene sobre ti.

3. Te odio

Estar enfadado u ofendido no debería derivar en palabras tan serias que, además, por lo general no son ciertas y no son más que una expresión cargada de temperamento. Por otra parte, este tipo de expresiones distorsionan el verdadero sentido de las palabras y terminan por confundir los sentimientos; pueden incluso llevar a que el otro se plantee la relación y hasta qué punto está dispuesto a soportar tales reacciones.

4. Necesito espacio

Cada persona necesita su espacio personal, tiempo para reflexionar, tiempo para hacer algo que te gusta, o tiempo para relajarse. De hecho, hacer algunas cosas por separado ayuda a sostener una relación de pareja saludable. Pero decir que “necesito espacio” también puede ser una forma de decir que te siente asfixiado por el matrimonio, y podría conducir fácilmente a discusiones y conflictos. Por lo tanto, si de verdad necesitas hacer algo por ti mismo, dilo con delicadeza y, sobre todo, déjale a tu pareja también disfrutar de su propio espacio y de su propio tiempo.

5. Esos vaqueros te hacen gordo/a

Puede que sea cierto, pero tu pareja no necesita que se lo digas. Se supone que tu pareja te atrae, y no solo físicamente, sino también emocional y espiritualmente. No tienes necesidad de estropearle el día diciéndole algo que seguramente ya sabe o que no quiere saber. Si no te han pedido opinión, mejor no la des. Y si te la piden, sé delicado/a. Y si realmente algo le siente muy mal a tu pareja, busca una manera de proponerle una alternativa.

Conclusiones

La relación de pareja es algo que debe cuidarse día a día. Muchas veces no tenemos tiempo para el otro. ¿Por qué estropear el tiempo que estamos con nuestra pareja para estropearlo diciendo cosas que van estropear o empeorar la situación?

Imagen – Raul Lieberwirth

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